Medina de Rioseco

Medina es cabeza de unos de los cuatro partidos judiciales de la provincia de Valladolid. Cuenta con abundantes instalaciones culturales, deportivas y de recreo que, siendo como es una población que avanza, se van ampliando y mejorando continuamente. El aeropuerto de Valladolid, Villanubla, está en la Carretera Nacional antes mencionada, a sólo 30 km de Medina de Rioseco.

Historia

La historia de Medina de Rioseco arranca con la dominación romana, cuando se convierte en un punto clave para comunicar el nordeste peninsular con el centro y las prósperas zonas mediterráneas. La caída del Imperio Romano, y la llegada a la península de los visigodos supuso un mayor desarrollo de Medina de Rioseco. Su vocación comercial queda patente, y ya aparece nombrada en diversos documentos como forum egurrorum, la plaza de los mercados. El período de dominación musulmana supone un breve paréntesis en el florecimiento de Medina, que finaliza cuando el rey Alfonso III, el Magno, ordena repoblar estar tierras, a las que llama Campos Góticos.

La España cristiana y medieval depara a Medina un trato muy favorable. De guerra en guerra, de Señor en Señor, también de Reino en Reino, al hallarse en la frontera entre los Reinos de Castilla y de León. Esta época de lucha marca la separación entre las pujantes Medina de Rioseco y Valladolid, y lleva a que Medina de Rioseco tenga voz y voto en las Cortes de Castilla como cabeza de concejo.

Hacia finales del siglo XIV, comienza la época más deslumbrante de la Villa de Medina de Rioseco. Juan I primero la dota de escudo y le otorga los títulos de muy noble y leal. En 1421, Juan II dona la villa a don Alonso Enríquez, primer Almirante de Castilla, que la hace sede del Almirantazgo y mayorazgo para sus hijos y descendientes. Los Reyes Católicos la conceden celebrar dos ferias al año y un mercado semanal. Estas concesiones hacen prosperar a Medina de forma definitiva, y se comienzan a construir iglesias de proporciones catedralicias, y hacen crecer su rico legado artístico. Llega a merecer el sobrenombre de India Chica por el que se la conoce en España durante la época. Felipe IV por fin concede a la Medina el título de Ciudad.

La Guerra de la Independencia, en el siglo XIX, arrasó hombres y haciendas. Un sencillo monumento, del riosecano Aurelio Carretero, recuerda, a la entrada de la ciudad, el heroísmo desplegado por los medinenses frente al invasor francés en la famosa batalla de Moclín. Tal resistencia acarreó el incendio y saqueo de Medina y de sus tesoros. Este triunfo, según el propio Napoleón, situó a su hermano José en el trono de España.

Mediado el siglo XIX la Ciudad empieza a recuperarse del desastre. Se construye el Canal de Castilla, y el entrañable Tren Burra y se instalan numerosas fundiciones. Y durante el siglo XX , se inicio un esfuerzo descomunal de restauración y consolidación del muy rico patrimonio histórico-artístico de Medina.

Monumentos

Los almirantes acogieron a numerosos artistas que dejaron una amplia muestra de su trabajo en la ciudad. Del recinto amurallado de la ciudad sólo se conserva la puerta de Zamora y la de Ajújar, de las ocho de la primitiva construcción.

Santa María de Mediavilla

Las iglesias son una muestra de la grandeza del pasado de Medina de Rioseco. Por ejemplo, la de Santa María de Mediavilla es el resultado de la unión de la esbeltez gótica y la ornamentación italiana del Renacimiento. Se accede al templo a través de una portada gótico-renacentista, que luce los escudos de los almirantes y de la ciudad.

En su interior, destacan: el retablo mayor de Esteban de Jordán, con relieves de Juan de Juni; la verja del burgalés Cristóbal Andino; una magnífica sillería de nogal con figuras en relieve de personajes bíblicos; diversas tallas y la custodia, joya de estilo plateresco, labrada por Antonio de Arfe.

En el lado del evangelio, la capilla de los Benavente reúne gran riqueza decorativa que contrasta con la sobriedad exterior. La magnífica veja plateresca, de Francisco Martínez, abre la llamada "Capilla Sixtina del arte castellano" por Eugenio d'Ors, última morada del linaje de Alvaro de Benavente. Fue concebida y realizada por Jerónimo y Juan de Corral, entre otros. En su interior se encuentra un retablo de gran valor realizado por Juan de Juni.

La iglesia de Santiago

Es el exponente de tres estilos diferentes: Gil de Hontañón diseñó la disposición del templo en el más tópico Gótico, el Renacimiento se muestra en la puerta del Mediodía y el estilo Barroco se manifiesta en la decoración de las bóvedas, realizadas por Felipe Berrojo. El retablo mayor, diseñado por Joaquín de Churriguera, con relieves de Tomás de la Sierra,es un claro ejemplo del Barroco llevado a su extremo.

La iglesia de Santa Cruz

La iglesia de Santa CruzUna reciente restauración le ha devuelto la grandiosidad que los gremios y los artesanos del siglo XVI buscaban, al patrocinar su construcción. Su magnificencia es un claro exponente de la riqueza y poder que llegaron a alcanzar estos gremios profesionales.

El esplendor que vivió el municipio dejó un claro ejemplo en la iglesia de Santa Cruz, edificación herreriana de Felipe de Cagiga, que hoy alberga el Museo de la Semana Santa, digno de ser visitado.

La iglesia de San Francisco

Iglesia de San FranciscoAunque los cuatro templos mayores de Rioseco comenzaron a construirse en un intervalo de sólo cincuenta años, la iglesia-convento de San Francisco fue la primera en construirse, y puede considerarse como el más antiguo. Que su construcción sólo durara 29 años (1491-1520), un portento para la época,se explica por el patronazgo de las bien surtidas arcas de los Almirantes.

La decoración interior de la iglesia conventual de San Francisco sorprende por su grandiosidad. Destacan los retablos platerescos en piedra, reposo del almirante don Fabrique y su esposa. Su torre ha sido recientemente restaurada.

Declarada Monumento Histórico Artístico en 1931, fue edificada según los cánones góticos, el templo trazado por Rodrigo de Astudillo es de una sola nave (Imagen ampliada, 45 K) , con coro a sus pies, y ocho capillas laterales, cubiertas con crucería.

La iglesia de San Francisco fue la primera en cerrar sus puertas. Sus mejores obras desaparecieron o se trasladaron, bien a otros templos riosecanos, bien a algunos museos de la región.

Monasterio de la Concepción

Este monasterio de monjas clarisas, situado a la entrada de la ciudad, poco antes de cruzar el Sequillo, y fundado por los Almirantes, conserva una iglesia del s. XVII y algunas imágenes de la escuela de Gregorio Fernández, que se salvaron del expolio francés.

San Pedro Mártir

Fue edificada según trazos de Juan de Nantes en el más puro estilo clasicista, fue fundación de Fray Tomás de Berlanga, obispo de Panamá, como monasterio de la orden dominicana. En el interior, de una sola nave, se conserva la imagen de Nuestra Señora del Rosario, traida por el fundador en su último viaje de las Indias.

También son interesantes son el convento de San José de las monjas Carmelitas, con tallas de calidad de Gregorio Fernández, y la ermita de Nuestra Señora de Castilviejo, una de las más valiosas de la provincia. Este santuario es un edificio del siglo XVI, libre de adornos exteriores y que apareció cuando demolían su viejo castillo. Era el lugar de veneración de una imagen de la virgen del siglo XIV, que fue robada. La talla que existe en la actualidad es una copia de la auténtica. También destaca el retablo de Joaquín Benito de Churriguera.

Economía

Las calles de Medina de Rioseco, angostas y de trazado irregular, protegen al paseante del sol y del frío, con largos soportales que mantienen aún esos aires evocadores de antaño, de cuando los feriantes y mercaderes ejercían aquí su laboreo comercial. Todavía hoy, de vez en cuando, albergan manifestaciones similares.

Medina de Rioseco es la capital natural de la comarca de Tierra de Campos. Con un censo de más de 5000 personas, cuenta con un termino municipal de 9.813 hectáreas, basa su economía en la agricultura de secano y de regadío (entre los cultivos predominantes destaca la cebada, el trigo, leguminosas, alfalfa para el ganado, y remolacha).

El atractivo turístico de Medina se debe a su riqueza monumental y a ser enclave comercial del partido judicial, pero también a otros elementos, como el Canal de Castilla, navegable, y a la notable dotación de hoteles y restaurantes, que dan servicio a los numerosos turistas que acuden a Medina de Rioseco a conocer sus monumentos, su Semana Santa, su gastronomía, etcétera.

Existen en el municipio diversas industrias agroalimentarias de transformación, que transforman productos de la zona, así como varios talleres artesanos de cerámica, madera, textil y mármol.

Además, en Medina existen un buen número de establecimientos donde se prestan servicios administrativos y de ocio a toda la comarca de Tierra de Campos.

Gastronomía

Si lo suyo es la buena mesa, Medina de Rioseco será un paraíso para su paladar.Hay platos fuertes de la despensa riosecana que no puede dejar de probar.

El queso, denso y sabroso, elaborado con leche de oveja churra, las mismas que crían en estas tierras los mejores lechazos del mundo. Cualquier restaurador de la localidad le ofrecerá chuletillas a la brasa, o un buen asado sin más aditivos que agua, una pizca de sal y su buena mano con
el horno.

Siendo Medina zona de cazadores, en temporada podrá tomar perdices, conejo, liebre, o unos tiernos pichones.

El cerdo y los embutidos son simplemente extraordinarios.

El trigo candeal que produce Tierra de Campos ha sido y es el más preciado en cualquier labor repostera. Con semejante inicio, el resultado, ya sea pan, como bollos, rosquillas, pastas, ... no es para contarlo, es para probarlo.

Fiestas y tradiciones

Además de por su enorme patrimonio histórico, Medina de Rioseco es famosa por sus fiestas y tradiciones.

Las procesiones de Semana Santa son de la máxima importancia para el medinense. Junto con Valladolid y Zamora, Medina de Rioseco es uno de los vértices de ese austero triángulo procesional castellano que saca a la calle la tradición y devoción de sus gentes.

Acompañadas por el “sonido del pardal”, las cofradías alumbran cada ánacute. Desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección, desfilan por las calles de la villa diecinueve pasos de los mejores imagineros castellanos: Gregorio Fernández, Mateo Enríquez, Juan de Juni, Juan de Muniátegui ....

Las Fiestas de San Juan son la celebraciones más tradicionales de Medina de Rioseco. Hay para todos los gustos. Música en las calles y plazas, teatro, animación de las peñas, deporte, ...

Pero hay dos actos que son los más esperado por toda la comarca: la Feria Agraria, Comercial e Industrial; y el Festival Taurino, en el que se dan cita desde los años 50 las principales figuras del toreo, siempre bajo la organización de los hermanos Peralta.

En honor a su patrona, la Virgen de Castilviejo, los riosecanos hacen fiesta el día 8 de septiembre

Además, el Ayuntamiento organiza a lo largo de todo el año competiciones deportivas, algunas tan arraigadas que atraen a cientos de participantes: en Marzo, el duatlón (atletismo y ciclismo); en Mayo, el Trofeo Ciclista ``Ciudad de los Almirantes''; en Junio, el Cross Popular de San Juan; en Julio, el triatlón (atletismo, ciclismo y natación) y tantas otras actividades a lo largo del año.


En el centro del centro de Castilla